La ratio de créditos dudosos del sistema financiero español se situó en el 2,51% en julio de 2026, según los datos publicados el 25 de septiembre por el Banco de España. El volumen total de crédito a otros sectores residentes alcanzó 1,250 billones de euros, mientras que los préstamos clasificados como dudosos sumaron 31.410 millones.
La ratio mejora frente a junio y frente a hace un año
En junio de 2026 la ratio de dudosos era del 2,54%, con 31.697 millones de euros en crédito dudoso sobre un volumen total de 1,247 billones. Un año antes, en julio de 2025, la ratio se situaba en el 2,92% y los dudosos alcanzaban 35.417 millones.
La evolución muestra una reducción progresiva del peso de los préstamos problemáticos dentro de la cartera agregada de las entidades. En enero de este año la ratio todavía era del 2,71%, y desde entonces ha mantenido una tendencia descendente con pequeñas variaciones mensuales.
Qué mide exactamente esta estadística
El Banco de España utiliza la información de los estados de supervisión de entidades de crédito y establecimientos financieros de crédito. La cifra agregada incluye financiación a otros sectores residentes y permite calcular la proporción de operaciones catalogadas como dudosas sobre el crédito total.
No equivale a decir que el 2,51% de las empresas esté en mora. Tampoco mide exclusivamente financiación empresarial: el agregado incorpora distintos segmentos del sector privado residente. Por eso una pyme debe utilizar este indicador como señal del entorno financiero, no como medida directa de la situación de su sector.
Por qué importa a pymes y autónomos
Una menor ratio de dudosos reduce la presión que la morosidad ejerce sobre los balances bancarios y puede contribuir a un entorno de concesión de crédito más estable. Sin embargo, las condiciones concretas que recibe una empresa dependen de su riesgo, sector, garantías, endeudamiento, capacidad de generación de caja y relación con la entidad.
El dato tampoco implica que la financiación sea automáticamente más barata. Tipos de interés, competencia entre bancos, demanda de crédito y política monetaria siguen siendo determinantes para el coste final de un préstamo o una línea de circulante.
Qué debería vigilar una empresa que necesita financiación
Además del nivel general de morosidad, una pyme debería controlar su ratio de deuda, vencimientos, capacidad de pago y documentación financiera antes de negociar con un banco. Conviene anticipar renovaciones de pólizas y líneas de circulante en lugar de esperar a que la necesidad de caja sea urgente.
Para preparar ese análisis pueden ser útiles nuestras guías sobre qué ocurre si un banco reduce financiación a una pyme, cómo gestionar una empresa con beneficios pero sin liquidez, los riesgos de un aval personal, cómo calcular el cash runway, cómo actuar ante facturas impagadas y cómo controlar capital circulante.
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