Trabajo prepara una subida del SMI para 2027 que podría rondar el 5%
El Ministerio de Trabajo ha acelerado los trabajos para una nueva subida del salario mínimo interprofesional de cara a 2027. La referencia que se maneja en estos momentos apunta a un incremento cercano al 5%, aunque la cifra definitiva dependerá del informe de la comisión de expertos y de la negociación posterior.
Para pymes y autónomos con trabajadores, el movimiento tiene una consecuencia directa: vuelve a ser necesario revisar el coste salarial previsto para el próximo ejercicio y no limitar el análisis al salario bruto. Una subida del SMI también puede arrastrar complementos, cotizaciones y costes asociados a puestos cuya remuneración está próxima al mínimo legal.
Qué está preparando Trabajo
Según la información conocida este 16 de octubre, el departamento que dirige Yolanda Díaz quiere que la recomendación de los expertos llegue antes de lo habitual. El objetivo planteado es que el SMI mantenga el poder adquisitivo y se mantenga en torno al 60% del salario medio neto.
El contexto es especialmente relevante porque la inflación interanual se ha situado recientemente cerca del 5%, mientras que los incrementos pactados en convenios se mantienen por debajo. Ese diferencial es uno de los elementos que previsiblemente tendrá que valorar la comisión.
Por qué importa a las pequeñas empresas
Las empresas con plantillas pequeñas suelen tener menos margen para absorber aumentos rápidos del coste laboral. BlackHold News ya analizó cómo la subida de los costes laborales afecta al margen de las pymes. El efecto no se limita a quienes cobran exactamente el SMI: también puede obligar a revisar categorías salariales próximas.
En sectores intensivos en empleo —comercio, hostelería, servicios personales, limpieza, logística o determinados oficios— el impacto puede ser especialmente sensible. Un negocio con varios trabajadores próximos al mínimo legal debería simular distintos escenarios antes de cerrar su presupuesto de 2027.
Qué conviene calcular ya
La recomendación práctica es trabajar con al menos tres escenarios: mantenimiento del coste actual, una subida cercana al 3% y otra alrededor del 5%. Para cada uno conviene estimar salario bruto anual, cotizaciones empresariales, pagas extraordinarias, complementos y cualquier efecto sobre convenios o escalas internas.
También es útil revisar productividad y procesos. En ese sentido, la automatización de tareas comerciales es un ejemplo de cómo una pyme puede liberar tiempo operativo sin convertir su actividad en un proceso rígido.
Contratación y ayudas: otra variable a vigilar
El coste laboral debe analizarse junto con los incentivos disponibles. En Aragón, por ejemplo, existen ayudas de hasta 9.000 euros para la primera contratación de autónomos, mientras otros programas locales, como las ayudas de Barbastro a contratación y autoempleo, pueden alterar el coste efectivo de incorporar personal.
La evolución del empleo también importa como referencia. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, ha alcanzado un récord de autónomos y afiliación, una señal de que el mercado laboral sigue mostrando dinamismo pese al aumento de costes.
La decisión todavía no está cerrada
La cifra final no está aprobada. Los sindicatos han defendido una subida superior, mientras que las organizaciones empresariales han mostrado rechazo a un nuevo incremento acelerado. Por tanto, las empresas no deberían tratar el 5% como una cifra definitiva, sino como un escenario de planificación razonable mientras avanza el proceso.
Además del salario, 2027 llegará con otros cambios de gestión. La preparación para la factura electrónica B2B obliga a muchas pymes a revisar simultáneamente procesos administrativos, software y costes.
Qué debería hacer una pyme antes de 2027
- Actualizar el presupuesto de personal con varios escenarios salariales.
- Revisar qué puestos están cerca del SMI y qué categorías pueden verse arrastradas.
- Calcular el coste empresa completo de cada trabajador.
- Comparar el aumento de costes con el margen por cliente, producto o servicio.
- Preparar con antelación cualquier revisión de precios necesaria.
El movimiento sobre el SMI vuelve a poner el foco en una idea básica de gestión: las decisiones laborales deben integrarse en la planificación financiera. Esperar a que la nueva cifra esté aprobada para empezar a calcular su impacto deja menos margen de reacción.
Fuente: El País, 16 de octubre de 2026.

