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Profesionales agrícolas utilizando drones y tecnología de precisión en una explotación.

Agerpix recibe 343.617 € para llevar más inteligencia artificial al campo y la agroindustria

Agerpix Technologies, empresa con sede en Golmayo (Soria) especializada en agricultura de precisión, ha obtenido 343.617 euros de financiación pública para desarrollar un nuevo proyecto de inteligencia artificial. La iniciativa cuenta con un presupuesto subvencionable de 687.234 euros y se encuadra en el programa RedIA, orientado a impulsar proyectos empresariales de investigación y desarrollo experimental basados en inteligencia artificial y otras tecnologías digitales avanzadas.

La noticia, conocida este 19 de septiembre de 2026, es especialmente relevante porque Agerpix no parte de cero. La compañía lleva años aplicando visión artificial, machine learning, sensórica, big data y automatización a procesos agrícolas y agroindustriales. Sus soluciones ya cubren desde estimaciones de cosecha hasta control de líneas de packing, trazabilidad, digitalización de partes de trabajo e integración de pedidos con ERP.

El nuevo respaldo público llega en un momento en el que el sector agroalimentario busca aumentar productividad sin depender únicamente de más mano de obra, agua o insumos. En ese contexto, convertir datos de campo y de fábrica en decisiones operativas puede generar ventajas muy concretas: planificar compras, anticipar cosechas, reducir errores administrativos, optimizar personal y controlar la trazabilidad.

Qué sabemos de la ayuda concedida a Agerpix

La información publicada este sábado sitúa la ayuda en 343.617 euros sobre un presupuesto subvencionable de 687.234 euros. El proyecto se desarrollará en Castilla y León y se define como una iniciativa de desarrollo experimental vinculada a inteligencia artificial y tecnologías avanzadas. La resolución de RedIA se ha producido en septiembre y forma parte de un programa estatal de apoyo a proyectos tecnológicos empresariales.

La intensidad de la ayuda obliga a la empresa a movilizar también recursos propios. Esta estructura es habitual en programas de I+D empresarial: la administración comparte parte del riesgo, pero la compañía mantiene una aportación económica relevante y debe ejecutar un proyecto con objetivos, gastos elegibles y justificación.

Agerpix ya utiliza IA en problemas muy concretos del campo

La web de la compañía muestra una estrategia centrada en transformar datos en decisiones. Onfruit permite estimar producción a partir de visión artificial; Dendrofruit monitoriza el crecimiento del fruto; Aicrop analiza información digital ya existente en la empresa; VIA mide productividad en líneas agroindustriales; y otras soluciones automatizan pedidos, partes de trabajo y trazabilidad.

Esta orientación es importante porque la agricultura de precisión genera valor cuando resuelve un problema medible. “Usar IA” por sí mismo no mejora una explotación. Sí puede hacerlo reducir un 20% los errores de planificación, conocer antes el volumen de una cosecha, automatizar el registro de tareas o detectar un cuello de botella en una línea de manipulado.

Por qué la IA agrícola necesita datos propios

Los modelos generalistas funcionan bien con información pública y lenguaje, pero una explotación agrícola tiene condiciones muy específicas: variedad, suelo, clima, fecha de plantación, riego, prácticas de cultivo, calibre, histórico de campañas y objetivos comerciales. La precisión depende de incorporar esos datos reales.

Agerpix trabaja precisamente en esa capa. Cámaras, sensores y registros operativos generan información que después puede cruzarse con algoritmos. El valor no está únicamente en el modelo, sino en la capacidad de capturar datos de calidad y convertirlos en una recomendación que una persona pueda utilizar.

Visión artificial: una de las tecnologías con más aplicación inmediata

En agricultura y agroindustria hay muchos procesos visuales. Contar frutos, medir calibres, detectar estados de maduración, identificar defectos o analizar la productividad de una línea son tareas donde la visión artificial puede reducir trabajo manual y aumentar consistencia. La tecnología ha mejorado gracias a cámaras más asequibles, mayor potencia de cálculo y modelos capaces de reconocer patrones complejos.

Sin embargo, el entorno agrícola es difícil. Cambian la iluminación, el fondo, la posición de las hojas, la climatología y el aspecto de cada variedad. Un sistema que funciona en laboratorio puede perder precisión en una finca real. Por eso el entrenamiento con datos representativos y la validación continua son esenciales.

Qué significa RedIA para una pyme tecnológica

Las líneas públicas de I+D pueden acelerar proyectos que una pyme no podría financiar íntegramente con caja propia. El desarrollo experimental implica incertidumbre: puede ser necesario probar varias arquitecturas, adquirir equipamiento, contratar perfiles especializados o recopilar datos durante meses antes de obtener un producto estable.

Red.es está impulsando distintas iniciativas para aumentar la adopción empresarial de inteligencia artificial. BlackHold News explicó recientemente el programa de 40 millones de euros para plataformas y casos de uso de IA en startups y pymes. Aunque ese programa tiene un funcionamiento diferente, ambos reflejan el intento de mover la IA desde la experimentación hacia aplicaciones empresariales concretas.

El agro es un buen laboratorio para la IA aplicada

El sector combina una enorme cantidad de variables con márgenes que muchas veces son ajustados. Predecir producción, optimizar riego, reducir desperdicio o mejorar logística puede tener un impacto económico directo. Además, las decisiones deben tomarse con antelación: saber cuánta fruta habrá dentro de unas semanas permite negociar ventas, organizar personal y reservar transporte.

La oportunidad también existe en almacenes y centrales hortofrutícolas. La digitalización de pedidos, trazabilidad y productividad puede reducir costes administrativos y errores. Agerpix explica que algunas de sus herramientas conectan directamente con ERP y sistemas de gestión, una integración clave para evitar crear otra aplicación aislada que obligue a duplicar trabajo.

Integrar IA con el ERP es más importante que tener una demo espectacular

Muchas empresas prueban asistentes o modelos que funcionan bien en una demostración, pero no generan retorno porque permanecen desconectados de los sistemas reales. En agroindustria, una solución adquiere valor cuando los datos terminan en compras, producción, expediciones, inventario o planificación.

La integración es uno de los grandes retos de la digitalización de pymes. Programas regionales como las ayudas para transformación digital de pymes se orientan precisamente a modernizar procesos y sistemas. Aunque esa convocatoria concreta corresponde a Galicia, el problema de fondo es común en toda España: demasiada información sigue repartida entre hojas de cálculo, correos y aplicaciones que no se comunican.

La automatización de pedidos tiene un retorno fácil de medir

Agerpix presenta soluciones capaces de interpretar pedidos y volcarlos en un ERP. Este tipo de caso de uso es menos llamativo que un robot agrícola, pero puede ser muy rentable. Una empresa que recibe cientos de documentos en formatos diferentes dedica muchas horas a introducir referencias, cantidades, fechas y clientes. Automatizar esa tarea permite medir tiempo ahorrado, errores evitados y capacidad administrativa liberada.

Es un ejemplo de cómo la IA empresarial puede empezar por procesos muy concretos. No todas las compañías necesitan desarrollar un modelo propio. Muchas obtienen más valor conectando herramientas existentes con un flujo de trabajo bien diseñado.

Robótica y agricultura de precisión

Agerpix también participa en proyectos que combinan robótica cuadrúpeda, visión artificial e inteligencia artificial. El Grupo Operativo PreVid, por ejemplo, busca digitalizar y mejorar la predicción agronómica en uva de mesa. La compañía coordina el proyecto junto con socios tecnológicos y productores.

La robótica permite capturar datos de forma repetible y autónoma. Un dispositivo que recorre una explotación puede registrar imágenes y variables sin depender de que una persona realice el mismo recorrido cada semana. El reto está en navegación, autonomía, robustez y coste. La tecnología tiene que sobrevivir a polvo, humedad, terreno irregular y condiciones cambiantes.

Qué oportunidades abre para otras empresas del sector

Los proyectos de Agerpix son relevantes para productores, cooperativas, centrales de manipulado y empresas de distribución. Pero también crean demanda para integradores, fabricantes de sensores, desarrolladores, especialistas en datos y proveedores de conectividad. La agricultura digital es un ecosistema, no un único producto.

Una pyme que quiera entrar en este mercado debe especializarse. Puede aportar hardware, integración ERP, ciberseguridad, conectividad IoT, mantenimiento o analítica. Intentar construir toda la cadena desde cero suele ser más costoso que colaborar con empresas que ya tienen acceso al cliente final.

Ciberseguridad en explotaciones conectadas

Cuanto más se digitaliza una explotación, mayor es la dependencia de sistemas conectados. Un ataque que bloquee el ERP, el control de almacén o las cuentas de correo puede paralizar operaciones en plena campaña. Además, sensores, cámaras y dispositivos IoT deben configurarse correctamente para no convertirse en puntos débiles.

Las medidas básicas siguen siendo fundamentales: autenticación fuerte, copias de seguridad, actualizaciones, segmentación de redes y control de accesos. Nuestra guía de ransomware y ciberseguridad para pymes reúne recursos que también pueden aplicarse a empresas agroindustriales.

La regulación de IA también afecta al agro

No todos los sistemas agrícolas tendrán las mismas obligaciones, pero cualquier empresa que comercialice o utilice IA en la Unión Europea debe entender su rol y el tipo de aplicación. El AI Act introduce un marco basado en riesgo, con obligaciones diferentes según el caso.

Para una empresa tecnológica, incorporar gobernanza desde el diseño evita problemas posteriores. Documentar datos, versiones, límites del sistema y supervisión ayuda tanto al cumplimiento como a la calidad del producto. BlackHold News mantiene una guía sobre las obligaciones del AI Act para empresas y pymes.

Internacionalización: un paso natural para una tecnología agrícola

La agricultura de precisión tiene un mercado global. Agerpix ha anunciado en 2026 la apertura de una filial en Perú y participa en ferias como Fruit Attraction. La internacionalización permite trabajar con cultivos, climas y cadenas de suministro diferentes, pero también obliga a adaptar producto, soporte y comercialización.

Para empresas españolas que estén preparando expansión exterior, iniciativas como Galicia Exporta Empresas 2026 muestran el tipo de apoyo público que existe para promoción e internacionalización, aunque cada compañía debe revisar las líneas disponibles en su comunidad y momento.

Talento para combinar agronomía y software

Una dificultad específica del agrotech es encontrar profesionales que entiendan ambos mundos. Un buen modelo de visión artificial no sirve si el equipo desconoce cómo cambia un cultivo durante la campaña. Y un gran conocimiento agronómico puede quedarse corto si no se traduce en datos y software escalable.

Los equipos multidisciplinares son por eso una ventaja. Agerpix destaca perfiles agrónomos, informáticos, electrónicos, forestales y especialistas en IA. Esa mezcla de conocimiento sectorial y tecnología es una de las barreras de entrada más relevantes frente a soluciones genéricas.

Galicia también está construyendo un ecosistema de IA aplicada

Aunque Agerpix tenga sede en Castilla y León, la tendencia es comparable a la que se observa en otros territorios. En Galicia, eventos y programas empresariales están intentando acelerar el paso de pilotos a implantaciones reales. Nuestro análisis de GALIA TECH y la adopción de IA en empresas gallegas muestra cómo industria, servicios y startups buscan casos con retorno medible.

También surgen nuevos proyectos tecnológicos desde aceleradoras y programas de emprendimiento. startTIC en Vigo es un ejemplo de esa concentración de iniciativas donde la IA aparece de forma transversal.

Qué debería medirse en el nuevo proyecto

La verdadera evaluación no será la cantidad de dinero concedida, sino el resultado del desarrollo. Un proyecto de IA empresarial debería definir desde el principio indicadores: precisión, tiempo ahorrado, reducción de errores, mejora de producción, uso de recursos, coste por operación o ingresos generados.

También importa la capacidad de generalizar. Una solución desarrollada para una explotación concreta puede convertirse en producto si se adapta a clientes diferentes sin rehacer todo el sistema. Esa escalabilidad separa un proyecto de consultoría tecnológica de una plataforma con potencial de crecimiento.

El reto de la calidad del dato

Las empresas suelen descubrir que su principal problema de IA no es el algoritmo, sino los datos. Registros incompletos, nomenclaturas distintas, fotografías sin etiquetar o sistemas que no guardan históricos reducen la calidad del resultado. La primera fase de muchos proyectos consiste en ordenar información.

En agricultura, además, los datos varían por campaña. Un modelo necesita aprender de años diferentes para evitar confundir una condición puntual con un patrón general. Mantener trazabilidad sobre qué datos entrenaron cada versión ayuda a interpretar errores y mejorar el sistema.

Conclusión

La concesión de 343.617 euros a Agerpix sobre un presupuesto subvencionable de 687.234 euros refuerza una estrategia que la compañía ya venía desarrollando: aplicar inteligencia artificial, visión artificial y datos a problemas concretos del campo y la agroindustria.

Para pymes y profesionales, la noticia es interesante porque muestra dónde está aterrizando la IA empresarial: no solo en asistentes de oficina, sino en cosechas, líneas de producción, pedidos, trazabilidad y robótica. El valor estará en la capacidad de medir resultados e integrar la tecnología con los procesos que ya sostienen el negocio.

Fuentes

Fotografía: Magda Ehlers / Pexels.

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