CRUE y CEPYME han firmado este 25 de septiembre un convenio para facilitar que las pequeñas y medianas empresas accedan a conocimiento, tecnología y proyectos desarrollados en las universidades españolas. El acuerdo busca ampliar la difusión de la plataforma Transferencia e Impacto Social, que ya reúne casi 250 proyectos abiertos a establecer contactos con posibles colaboradores.
La nota oficial publicada por CRUE explica que el objetivo es construir un marco estable de colaboración entre universidades y empresas y reducir la dificultad que tienen las compañías de menor tamaño para acceder a I+D e innovación.
La plataforma reúne casi 250 proyectos universitarios
Transferencia e Impacto Social funciona como un escaparate para que personal docente e investigador dé a conocer proyectos y encuentre organizaciones con las que colaborar. El convenio con CEPYME pretende ampliar ese puente hacia el tejido empresarial, especialmente hacia compañías que no cuentan con departamentos propios de innovación.
La iniciativa llega en un momento de fuerte actividad de financiación tecnológica. Galicia, por ejemplo, mantiene una línea de hasta 325.000 euros para empresas con Sello Neotec que quedaron sin financiación estatal.
Qué puede buscar una pyme en una universidad
La colaboración no tiene por qué limitarse a investigación de largo plazo. Una empresa puede buscar conocimiento especializado, validación tecnológica, colaboración en proyectos de I+D, acceso a investigadores, desarrollo de prototipos o participación conjunta en convocatorias competitivas.
El CDTI mantiene distintas vías de cooperación empresarial. Este 25 de septiembre cierra, por ejemplo, el segundo corte de proyectos internacionales de I+D con financiación de hasta el 85%, y también ha buscado empresas españolas para proyectos tecnológicos concretos con socios extranjeros.
El problema de la pyme es convertir innovación en un proyecto ejecutable
Para una pequeña empresa, encontrar tecnología no es suficiente. Necesita traducirla a un objetivo empresarial: reducir costes, crear un producto, mejorar un proceso, automatizar una tarea o abrir un mercado. La colaboración universidad-empresa tiene más valor cuando parte de un problema medible y no de una búsqueda genérica de “innovar”.
Ese enfoque también aparece en programas públicos recientes. El Plan IA360 prevé 600 millones para llevar inteligencia artificial a 25.000 empresas, mientras Galicia ofrece ayudas de hasta el 35% a pymes de automoción para modernizar sus procesos.
El talento también forma parte de la transferencia
El acceso a conocimiento universitario puede tener una vertiente de formación y captación de perfiles técnicos. El Gobierno acaba de aprobar 250 millones para formación de trabajadores ocupados, autónomos y economía social, otra pieza del esfuerzo por elevar capacidades dentro de las empresas.
Qué debería hacer una pyme interesada
El primer paso es identificar un reto concreto y buscar proyectos o grupos universitarios relacionados. Después conviene definir qué espera obtener la empresa, qué recursos puede aportar, cómo se gestionará la propiedad intelectual y si existe una convocatoria pública capaz de financiar parte del proyecto.
El convenio firmado hoy no crea por sí mismo una nueva subvención, pero sí pretende ampliar el acceso de las pymes al catálogo de conocimiento universitario y generar contactos que puedan terminar en proyectos, acuerdos de transferencia o nuevas oportunidades de negocio.
Fotografía: Vitaly Gariev / Pexels.

